El arquitecto y urbanista Javier Herreros. Foto: Victoria Iglesias
Distrito Castellana Norte (DCN) mantiene su proyecto encima de la mesa, a disposición de la ciudad de Madrid, con todo preparado y dispuesto para que se reactive en el momento en que sea preciso.
El proyecto Distrito Castellana Norte (DCN) permanece disponible y se puede retomar si hay voluntad política. Se trata de una oportunidad que Madrid no puede dejar pasar: 6.000 millones de inversión, nuevas infraestructuras sin coste para los ciudadanos, más de 120.000 nuevos empleos, 3.340 millones de ingresos fiscales, entre otros. Además, ofrece soluciones reales a los problemas de los vecinos del norte y cierra una herida que mantiene aislados a los barrios.
En opinión del urbanista Javier Herreros, socio director de RH Arquitectos y redactor del Plan Parcial de Reforma Interior de la Prolongación de la Castellana, en el actual escenario “el Ayuntamiento está planteando cambiar las instrucciones que dio para el desarrollo, es decir, modificar el Plan General de Ordenación Urbana, algo siempre complejo y que podría llevar hasta el inicio de la próxima legislatura”. Esta situación implica aplazar la solución a los problemas urgentes de los vecinos. Herreros considera que el plan presentado por el Ayuntamiento es una declaración de intenciones sin consenso, “unas ideas previas que, por su propia naturaleza, nunca son realistas”.
Por su parte, DCN -que cuenta con el respaldo del Ministerio de Fomento, la Comunidad de Madrid y una mayoría de vecinos y comerciantes de los barrios implicados-, insiste en que su proyecto es la mejor solución a las necesidades y demandas de esta zona de la capital.
El plan del Ayuntamiento recorta en un 50% la superficie de actuación (1.744.549 m2 frente a 3.114.336 m2 de DCN), lo que significa una merma importante en equipamientos públicos, zonas verdes (274.000 m2 versus 510.000 m2 de DCN), infraestructuras, comercios, ocio, etc. “La reducción afecta también al espacio previsto para actividad económica cualificada y, con ello, a parte de las posibilidades de impulsar el fortalecimiento del tejido productivo”, explica Javier Herreros.
DCN propone mejores conexiones y mayores equipamientos
A la vista de la comparativa, la propuesta municipal se plantea a los ojos de vecinos y expertoscomo reduccionista y poco ambiciosa. No prolonga la Castellana, deja áreas aisladas, excluye infraestructuras necesarias y no cuenta con el apoyo de las distintas administraciones implicadas.
Javier Herreros echa en falta la mezcla de viviendas con oficinas, comercios y hoteles en la propuesta municipal, porque es lo que “hace que una ciudad permanezca viva las 24 horas del día”. Asimismo, apunta que dicho proyecto “debilita la necesaria conexión entre barrios, tanto entre el norte y el sur, como entre el este y el oeste”.
Frente a ello, Herreros comenta que la propuesta de DCN plantea “un conjunto integrado” gracias a la prolongación de la Castellana y la renovación del Nudo Norte, que se convierte en una calle más de la ciudad que sirve como nexo de unión con otros barrios, dejando las vías de circulación más rápida en niveles inferiores.
“La propuesta municipal de conexión entre barrios mediante túneles favorece una movilidad motorizada”, en detrimento de la peatonal, explica Herreros. Por otra parte, “implica un cruce inevitable entre tráfico pesado, tráfico urbano y tráfico peatonal, a lo que hay que sumar la reducción de la red de vías ciclistas”, afirma el urbanista.
Los barrios, los grandes perjudicados
Las tablas sería el gran olvidado de la propuesta municipal, ya que ésta no soluciona el problema de aislamiento a causa de las vías ni la construcción de un centro de ciclo educativo completo, algunas de las principales reclamaciones de sus vecinos.
Los barrios de Fuencarral y Begoña, por su parte, también se verían afectados por la reducción de espacios verdes y la privación de equipamientos necesarios que propone el consistorio. A esto hay que sumar un insuficiente cubrimiento de vías de tren que perjudicaría a la conexión entre márgenes en la zona de Mateo Inurria y supondría la renuncia al segundo mayor parque urbano de Madrid.
En el apartado de los equipamientos, Herreros señala que, “DCN hizo un estudio muy exhaustivo de cada zona, de lo que había alrededor y de cuáles eran las necesidades y dónde ubicarlas para que fueran eficaces para los vecinos actuales, dando servicio, de paso, a la nueva población que se va a implantar en el área”.
DCN es un proyecto de rehabilitación en zonas del interior de la ciudad “que tienen problemas identificados y carencias que es necesario solucionar, algo que también pide el actual Plan General de Ordenación Urbana”, concluye Herreros. “Mantener una zona de la ciudad deteriorada es tener una parte enferma, desactivando todo a su alrededor, afectando a los barrios vecinos y agravando día a día los problemas”.